derf.com.ar    Lecturas hoy: 282580


     


Texto a buscar:



ir a Archivo [+]

OPINIóN


Lo macabro

Horror en serie: “No era la primera vez”



Fecha: 26/10/2018   11:53  |  Cantidad de Lecturas: 691

  Vecinos de Villa Trujuy, partido de San Miguel, aseguraron que Sheila Ayala no fue la única víctima de Fabián Ezequiel González Rojas, sino que meses atrás una de las hijas Leonela Ayala, su pareja, había atravesado por la misma situación aberrante provocada por el novio de su mama




Por Morena Lucia Díaz.

 

La búsqueda de la nena de diez años comenzó el domingo 14 de octubre. Sin embargo nadie se esperaba el desgarrador final: Sheila fue encontrada muerta ocho días después en un terreno vecino al de su familia en el partido de San Miguel.  Como si la historia no fuese lo suficientemente escalofriante, sus tíos Leonela Ayala y Fabián Ezequiel Gonzales Rojas, reconocieron ser los autores del crimen horas más tarde del hallazgo del cuerpo.

Su tío, oriundo de Paraguay, confesó haber cometido el crimen. No pudo ocultar más el secreto  cuando efectivos de la Policía Bonaerense, al revisar su departamento, encontraron bolsas y cintas sobre un colchón que coincidían con las que envolvían el cadáver de la menor en el momento de su encuentro.

 

Un historial de terror

El legajo de González Rojas que presenta el Ministerio de Seguridad bonaerense indica que el hombre de 24 años participó de un robo en poblado y en banda. Sin embargo, a pesar de sus antecedentes penales, nadie imaginó que la pequeña Sheila fue la segunda menor que Ezequiel violó: meses atrás la hija de su pareja había vivido el mismo horror. Y, aunque es difícil de creer, su Leonela fue su  cómplice una vez más.

Abuso de mi nena, abuso de mi nena” gritaba de forma desgarradora Leonela Ayala por los pasillos del edificio en el que vivía, ubicado en Villa Trujuy, mientras cargaba a una de sus hijas en brazos.

Víctor Ariel Suarez, un vecino de la, ahora, pareja detenida, declaró que no es la primera vez que Fabián Ezequiel González Rojas abusa de una niña. Suarez señaló que siete u ocho meses atrás, entre una noche de sábado y la madrugada de un domingo, mientras él intentaba dormir, escuchó gritos en unos de los departamentos de al lado.

 Una vez ya despierto, supo la verdad: González Rojas había abusado de una de las hijas concebida durante el matrimonio anterior de Leonela Ayala, mientras ésta dormía en la cama que compartía con el (reciente) violador de su hija.  Además el vecino cuenta que, al oír los gritos, de forma inmediata los vecinos salieron al encuentro de Leonela que entre lágrimas solo decía “Fabián Fue”.

En el mismo edificio viven la madre y la tía del asesino de Sheila Ayala, quienes fueron al encuentro de Leonela para calmarla y entender qué había pasado. Sin embargo, dentro del grupo de personas reunidas atravesado por el drama, en aquella madrugada, la pregunta era una sola: “¿Dónde está Fabián?”. Luego de que su pareja lo acuse de abusar a su hija frente a todos sus vecinos, el joven paraguayo había desaparecido sin dejar rastros.

Y, a pesar de que en las películas sea posible, en la vida real nadie desaparece tan rápido de cuadro. Es por eso que bastaron unos minutos para que Rosa, su madre, encontrase al acusado en el estacionamiento del complejo. “¿Qué hiciste hijo?” gritaba su madre en un estado de shock, mientras que del otro lado sólo se escuchaba “me mande una macana Ma”.

Macana. El sustantivo elegido por González Rojas para resumir el acto de forzar sexualmente a una menor mientras su madre dormía en la habitación de al lado. Acto que dejará, sin duda alguna, secuelas irreparables en la psiquis y en la vida de la pequeña de siete años a la que le ultrajaron la niñez de un momento a otro.

 

“Juntos en la salud y en la enfermedad” mental

De todas formas, el drama no culmina aquí. A la mañana siguiente los vecinos del edificio, localizado en el partido de San Miguel, aún impactados por el hecho violento y aterrador vivido hace apenas unas horas, le consultaron a la madre del violador cómo había terminado la noche. La respuesta sorprenderá. “Leonela cambio de versión y dijo que Fabián no había abusado de la nena”.  Más tarde la mama de la niña aseguró que su pareja había sometido a su hija “solo a sexo oral” y que eso no era violación.

Por lo tanto, no. Leonela no se separó de Fabián, y mucho menos lo denunció. No intervino un asistente social, por lo que la niña no recibió ningún tipo de atención psicológica, (y de ningún otro tipo), lo que seguro le habrá perpetuado el dolor. No sólo su mama no la defendió, sino que borró todo el drama con el codo. Y su mama dejo de ser su mama, sino que paso a ser la cómplice de aquel hombre que, en esa madrugada de domingo, le robó cualquier tipo de inocencia que pudiese habitar en su ser.

Y como no intervino la justicia, (ni siquiera la social), el hecho se repitió. Como siempre se repite cuando una persona fuera de sí goza de libertad plena para hacer o deshacer. González Rojas se especializó en deshacer. En éste caso, vidas. Así lo hizo meses después con Sheila, quien no predijo la mente enferma de la pareja, y encontró el final de sus días a sus diez años. Pero como culparla, ¿quién lo habría predicho? Al fin y al cabo, solo estaba  con sus tíos.  



Fuente:  26 de octubre de 2018 (derf)


TAGS:::







SEGUI LEYENDO



Agencia de Noticias DERF
E-mail:grupoderf@hotmail.com
Santa Fe - Santa Fe
Argentina

NAVEGACION

REDES SOCIALES

derf.com.ar | Facebook Facebook derf.com.ar | Twitter Twitter derf.com.ar | Google Plus Google Plus derf.com.ar | Instagram Instagram
Diseño sitios WEB
Copyright ©2018 todos los derechos reservados
Diseño Web Grandi y Asociados